
Desde hace siglos Japón diseña estos jardines secos compuestos de arena, grava y rocas, son lugares destinados a la meditación y están concebidos para inspirar serenidad, la contemplación de estos jardines aleja las tensiones, las preocupaciones y mejora la concentración.
Podemos disfrutar de todos estos beneficios con un jardín zen a pequeña escala, el mío lo hizo Pedro con unas maderas y cola, la arena la compré en una tienda multiprecio y las piedras las encontramos en un paseo... así que cualquiera puede tener un jardín zen, lo recomiendo, es muy terapeutico, para ti y tus invitados.





































